Si usted encuentra 3 o más de los tres siguientes indicativos en la conducta de su hijo o hija, es muy probable que esté consumiendo drogas.
Sin embargo, antes que nada es importante que no exagere su reacción al constatar que en efecto usa drogas o alcohol. De esta reacción depende que encuentre efectivamente una solución al problema o que este se le vaya de las manos.
- Tiende a estar solitario más de lo acostumbrado.
- Ha cambiado sensiblemente su personalidad habitual y/o su estado de ánimo. ¿Es ahora impredecible su conducta? ¿Es agresivo?
- Se esta volviendo repentinamente indiferente, desubicado o difícilmente asume sus responsabilidades.
- Ha disminuido su interés o rendimiento en la escuela, los deportes, sus actividades sociales o si hay ausentismo en la escuela.
- Está perdiendo a sus amigos de siempre y ahora sale con adolescentes que beben o de apariencia estrafalaria.
- Le es imposible decir en que gasta su dinero, o tiene ahora el hábito de robar.
- Defiende el derecho a beber argumentado que "todos" lo hacen, que es la "onda" ir a antros y videobares donde hay barra libre.
- Se ha vuelto misterioso o evita contestar cuando se le pregunta en donde ha estado.
- Presenta síntomas físicos como: ojos rojos, tos, aumento o pérdida de apetito, insomnio o exceso de dormir, ansiedad.
- Ha perdido interés en apariencia y aseo personal.
- Hay señales obvias de uso de alcohol o drogas en su habitación, en la cochera, en el auto, en el estéreo o en las bocinas. Por ejemplo: colillas raras, papelitos enrollados o doblados como pequeños sobres, bolsitas con restos de polvo blanco o con mal olor, pastillas o capsulas extrañas, cucharitas, clips doblados, gotas para los ojos, etc.
Los cambios de conducta son propios de la adolescencia, por lo que algunas de las características señaladas no significan necesariamente que su hijo tenga problemas de drogas o alcohol. Pero es mejor prevenir que lamentar, si su hijo muestra tres o más cambios como los señalados recurra a un asesoramiento profesional.
NUNCA DIGA O PIENSE ¿ MI HIJO DROGADICTO? ¡JAMAS!
La realidad no es fácil de aceptar, y es necesario armarse de valor para enfrentar el problema y luchar.
SóLO JUNTOS, PADRES E HIJO, PUEDEN GANAR ESTA DURA BATALLA.
Es posible que el dolor, la venganza y el sentimiento de culpa los invadan, tendiendo a negar la realidad para paliar ese dolor.
Sin embargo, si su hijo usa drogas o alcohol esto no significa el fin del mundo.
Muchas familias honorables y bien cimentadas han pasado por esto y lo han resuelto, fortaleciéndose y uniéndose más en el proceso.
¿Es realmente el alcoholismo una enfermedad?
Para empezar, debe hablar con su cónyuge y platicarle objetivamente lo que ha descubierto.
Una vez que ambos acepten la existencia del problema, busquen asesoramiento antes de hablar con su hijo. Si ustedes esperan que su hijo cambie de conducta, es necesario que primero ustedes como padres cambien de actitud.
La droga produce estragos físicos y psicológicos.
Y es importante conocer lo más posible estos cambios, conocer e informarse es vital para enfrentar con éxito a la droga y el alcohol.
Consulten libros, asesorándose y después de haber sido asesorados hablen con el adolescente en forma objetiva, sin dramatizar, sermonear, pegar o regañar. Si hace lo anterior solo agravara el problema y pierde confianza del joven.
Transmítale confianza y logren un acercamiento real con el. Inmediatamente después, de haber hablado con su hijo, acudan a un profesional especializado en el abuso de las drogas y el alcohol, para que se realice una evaluación sobre su estado físico y emotivo, estableciendo además el grado de dependencia que tiene.
Junto con el profesional, determine el mejor procedimiento a seguir para su recuperación de su ser querido.